El 6 de enero nos dejó el doctor Josep Marinel·lo Roura.
Fue una figura destacada y referente en el campo de la Angiología y Cirugía vascular, donde se inició como médico adjunto en el Hospital de Sant Pau en los años setenta. Luego impulsó la creación del servicio de esta especialidad en el Consorcio Sanitario de Mataró, primero en la Alianza Mataronina a principios de la década de los noventa y después en el Hospital Universitario de Mataró, donde ejerció como jefe de servicio gran parte de su vida profesional hasta su jubilación.
Fue uno de los principales impulsores de la Flebología y Linfología en España, con la creación del Capítulo Español de Flebología y Linfología del que fue presidente entre 2001 y 2005. También fue secretario de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular. Lideró consensos, guías de práctica clínica y documentos de referencia en patología venosa. Fue autor y editor de obras clave sobre llagas de la extremidad inferior y publicó numerosos trabajos científicos en el ámbito de la enfermedad venosa. Entre otras aportaciones, impulsó la creación de la Unidad de Heridas Complejas y la Conferencia Nacional de las Úlceras de Extremidades Inferiores. También creó y dirigió el Angiomaresme durante dos décadas, unas jornadas en la comarca dirigidas a promover y difundir el conocimiento de la patología venosa y, especialmente, del pie diabético. En el Maresme fue presidente de la Junta Comarcal del Colegio de Médicos entre 2014 y 2018.
Su extenso currículum es una muestra de su gran capacidad de trabajo y liderazgo. Era una persona inquieta y comprometida en todo lo que hacía. En la década de 1980 fue nombrado director médico del Hospital Municipal de Badalona, ??ciudad en la que nació y tenía la consulta. En Tiana, donde vivía, fue concejal de salud, teniente de alcalde y últimamente promovió y colaboró ??en la creación del futuro CAP. No entendía ser ciudadano sin participar activamente en la comunidad ni el ejercicio de la medicina sin vocación y sentido de sacrificio. De espíritu altruista y conciliador, siempre estaba dispuesto a ayudar a todos de forma desinteresada. En política fomentaba el debate y el diálogo con su talante amable y conciliador.
Como no podía ser de otra forma, cuando se vio forzado a dejar la actividad asistencial -porque él nunca se habría jubilado-, se dedicó a la docencia y la investigación como profesor del TecnoCampus de Mataró de la Universidad Pompeu Fabra e investigador emérito del Consorci Sanitari del Maresme.
Fue un médico respetado, apreciado y galardonado: miembro de Honor del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en las Úlceras por Presión y las Heridas Crónicas, premio Jaume Esperalba i Terrades y premio en la Excelencia Profesional del CoMB.
Aparte de un gran legado, fruto de la extensa trayectoria profesional, deja una huella profunda. Ha sido un referente y un maestro para muchos profesionales y mi ídolo desde pequeña: soy médico gracias a él. Fue un ejemplo de médico humanista y del trabajo con rigor, integridad, compromiso y responsabilidad. Las palabras de pésame, agradecimiento y cariño de todos los que lo conocen son el mejor reconocimiento y homenaje al padre.
DEP