Ramon Cunillera i Grañó

(1964-2026)

Todavía conmocionados por la triste noticia de la desaparición prematura del amigo y compañero Ramon Cunillera. Ramon, como todos le conocíamos, nos ha dejado. Con su inconfundible bigote, su cabello rizado y su sonrisa un punto socarrona.

Jaume Benavent, médico de familia.

Todavía conmocionados por la triste noticia de la desaparición prematura del amigo y compañero Ramon Cunillera. Ramon, como todos le conocíamos, nos ha dejado. Con su inconfundible bigote, su cabello rizado y su sonrisa un punto socarrona.

Conocí a Ramon en el año 1990, cuando hacíamos la residencia de Medicina Familiar y Comunitaria en el Hospital de la Vall d’Hebron, con el doctor Miquel Vilardell como tutor hospitalario y el doctor Amando Martin-Zurro como jefe de estudios. Desde muy joven, Ramon ya destacaba por su capacidad de unir voluntades y entusiasmar a otros compañeros en proyectos, así como por su capacidad dialéctica y de trabajo.

Terminó su residencia en el área básica de Castelldefels, donde coincidió con compañeros como los doctores Jaume Sellarés, Joan Gené, Olga Pané, Marisa Galan y muchos otros. Formaba parte de aquellas primeras generaciones de médicos de familia, que pensaban que todo estaba por hacer y todo era posible. Enseguida, Ramon demostró su inquietud por querer transformar las cosas, por asumir retos y por abrir nuevos caminos. Se interesó por la gestión encargándose de la dirección del ABS de Lloret-Tossa, y fue en la Corporació de Salut del Maresme i la Selva donde dio sus primeros pasos como gestor y demostró su capacidad y su potencial.

Ha sido una persona con una enorme capacidad para aprender, pero también para compartir conocimiento de forma generosa. Todo el trabajo que realizó como consultor, tanto a nivel estatal como internacional, es una muestra de ello.

Su trayectoria como gestor, que incluye su paso por la Fundació Hospital de Mollet, estuvo siempre muy ligada al Consorci Sanitari i Social, del que fue director general.

Siempre ha sido un referente de profesionalidad y de compromiso con el sistema sanitario catalán. Es prácticamente imposible no haber compartido con él un proyecto, un grupo de trabajo, una jornada. De las cosas compartidas recuerdo especialmente un congreso de la SEMFYC en Platja d’Aro, un viaje a California para conocer el modelo de Kaiser Permanente, y muchas tardes en la CAMFIC, discutiendo propuestas y conceptos de gestión, elaborando documentos. También sus intervenciones en la Comisión de Gestión del CSC, y sobre todo todo el trabajo realizado como presidente de la Junta de la Societat Catalana de Gestió Sanitària. La discrepancia con él nunca había sido un problema, porque aparte de un gran profesional, era una buena persona. Era un placer intelectual debatir con él.

Después de su etapa en el Consorci Sanitari del Maresme, Ramon asumió la Gerencia de la Corporació Sanitària del Maresme i la Selva, y ha estado al frente de esta institución hasta sus últimos días, demostrando entereza y serenidad incluso cuando ya sabía que estaba muy enfermo.

Su legado perdurará y todos los que le hemos conocido pensamos que ha sido un privilegio compartir experiencias de vida con él. Te echaremos de menos, Ramon. Todo nuestro apoyo y cariño a la familia. Descanse en paz.